1. Entra sin zapatos y en silencio al Shala.El Shala es un lugar en donde vas a conectarte contigo mismo y con los demás mediante la desconexión del mundo externo. Durante la práctica de Yoga se despierta energía en tu cuerpo y se transmite a los demás, además que hay contacto físico con el piso (aunque uses tu tapete), así que evita contaminar ese espacio sagrado con tus zapatos y plática que no tiene que ver con el momento presente. Hay lugar y momento para todo.

 

2. Tu práctica dentro del Shala comienza desde que colocas tu tapete. ¿Les ha pasado que estás dentro del Shala intentando meditar antes de empezar clase y de repente llega una persona y ¡TRAZ! azota su tapete junto a ti, sacándote un sustote? Bueno, no seas esa persona. Elige el lugar que te acomode (siempre y cuando llegues temprano a clase) y coloca tu tapete conscientemente, acomodándolo y alineándolo lo mejor que puedas. No hay prisa, vive el momento y recuerda que es ahí donde pasarás la siguiente hora u hora y media, así que acomoda tu tapete con calma para estar más cómodo o cómoda.

 

3. No robes el tiempo ni la calma de los demás: llega temprano a tu clase.Asteya es uno de los cuatro yamas (reglas de comportamiento hacia los demás) que nos transmiten las enseñanzas de nuestros maestros. El concepto es muy simple: no robar. Y al decirnos que no robemos, significa no robar ni el tiempo, la calma ni la concentración de los demás a tu alrededor. Al llegar tarde, robas el tiempo del maestro y del resto de los alumnos. Yo se que a veces el tráfico en esta ciudad crece y crece como hierba y muchas veces es inevitable llegar tarde, no pasa nada si es de vez en cuando, pero procura planear mejor tus tiempos para que puedas disfrutar plenamente de tu práctica y claro, poner tu tapete en el lugar que quieres y hacerlo con calma.

Namaste