1. Durante la práctica evita reírte, platicar, hacer ruidos innecesarios y bueno, básicamente interrumpirla.

Yo me vi en este lugar, lo admito. Incluso tengo una anécdota con mi primo sobre lo chistoso que era oírlo gritar “Wahoo!” cada vez que se caía del parado de cabeza… fue muy chistoso.

Lo que no consideré era que probablemente nuestro relajo y risas era un tanto molesto para el resto (como son de lindos los yoguis, claro que no dijeron nada) y podíamos interrumpir su concentración.

Recuerda que lo que desarrollamos con Yoga, entre muchas otras cosas, es la conciencia de nuestras acciones y cómo estas afectan a nuestro alrededor.

 

2. Se humilde. Si no estás listo o lista para entrar a una postura, quédate en las variaciones más sencillas. 

Muchas veces nos negamos a aceptar que no podemos o no estamos listos para entrar a una postura avanzada porque nuestro ego nos dicta que debemos impresionar al de junto con nuestras habilidades circenses (de las cuales no estás tan seguro) y queremos llegar en nuestra primera clase a donde está la mujer que lleva 15 años practicando.

Como maestra me ha tocado ver que muchos alumnos quieren lograr el parado de cabeza a como de lugar poniendo en riesgo si integridad física –incluso la de los demás- con tal de lograr la postura.

Si estás cansado o cansada, descansa en la postura del niño.

 

3. Hazle caso al maestro, el o ella sabe lo que hace.

Si el maestro dice “ve perro boca abajo” entonces ve a perro boca abajo, si te dice “no te pares de manos, quédate en equis postura” entonces ve a equis postura, si te dice que estás listo o lista para ir a una postura más fuerte, entonces inténtalo.

Aunque no lo crean, los maestros de Yoga queremos (y me refiero a cariño) a nuestros alumnos, así sean asiduos o nuevos y buscamos que ustedes sean la mejor versión de ustedes mismos, jamás haríamos algo para frenarlos en su crecimiento o para lastimarlos.

Durante tu práctica, escucha a tu maestro, cultivarás más que tu cuerpo.

 

4. Por último, NO TE VAYAS ANTES DE SAVASANA (la última postura).

Durante la práctica de posturas, tu energía vital o prana se acumula en el cuerpo y se abren canales energéticos que te permiten liberar emociones o energías negativas.

En este mundo, desgraciadamente, no todos tienen las mejores vibras y si te vas de tu práctica sin cerrar estos canales, es probable que absorbas todo eso.

Ahora bien, si quieres una explicación menos filosófica, Savasana es una postura de relajación que te ayudará a condensar el aprendizaje de tu práctica, además de que es en extremo deliciosa.

Toma tu tiempo de concluir tu práctica correctamente, no te arrepentirás, creeme.

Namaste.