Tema del mes: Olvidando y Recordando

Abril 2015

“El método natural para meditar no es conocer muchas cosas, sino olvidar todo. Así, podrás conocer todo. ”

-Shri Brahmananda Sarásvati

Nuestra naturaleza original, o Ser iluminado, yace impoluto pero olvidado en nuestro cuerpo. El Ser iluminado es conciencia en forma de energía vital y gozo que fluye en todos los seres. Este Ser iluminado nunca nos ha abandonado, nunca ha desaparecido y nunca disminuye, sino que mora siempre con nosotros. Esta fuerza es el verdadero inquilino en todos los seres con vida. Trasciende la muerte y transmigra a otro ser cuando es necesario. Experimentamos esta naturaleza original durante el sueño profundo, o en samadhi. La experiencia del sueño profundo es vigorizante –pero está escondida. El samadhi es la identidad que reconoce al Ser original. La iluminación no es algo que adquirimos, es un momento bendecido en el que se recuerda o entra en comunión con la naturaleza original. Nuestro ser iluminado siempre está presente pero casi siempre permanece en el olvido –y eso genera confusión en la vida.

Agravados por esta confusión, identificamos erróneamente este cuerpo tangible. Identificar erróneamente quiere decir que pensamos que somos exclusivamente este cuerpo y que no reconocemos nuestra naturaleza original. Somos como un niño que se cree que es su disfraz de día de muertos, o un actor que se convierte en su personaje. Si buscas la iluminación (o al menos cierta consistencia) tu cuerpo es una herramienta esencial, pero no es el objetivo de la búsqueda. Si buscas la perfección sin imperfección, el planeta Tierra no es el lugar indicado. Esta identificación errónea de cuerpo y mente se puede alterar con prácticas yóguicas –cuando la verdadera identidad se experimenta como algo que surge de lo absoluto- entonces se rememora la iluminación. Nuestra esencia natural es nuesto Ser iluminado –nuestra naturaleza original. Yoga es el acto de recordar nuestra naturaleza original y una debilitación de la identificación con el cuerpo y la mente. Shri Brahmananda solía decir “Soy ese Yo-Soy que trasciende el cuerpo y la mente, a pesar de que tengo un cuerpo y una mente”.

¡Esto no quiere decir que no nos pueda gustar mucho nuestro disfraz (cuerpo/mente)! Aunque quizás nos guste un poquito de más… y esa obsesión con uno mismo puede inhibir la capacidad de actuar libremente. Las prácticas de yoga nos revelan nuestra capacidad de cambiar los prejuicios estrechos de la mente y las consecuentes limitaciones que se forman en el cuerpo, y poder así dirigir la identificación hacia un potencial ilimitado. Cada uno de nosotros ha pasado la vida adquiriendo una identidad que se sustenta en diferencias, ya sea de color, nacimiento, inteligencia, aspecto físico, religión y geografía.

Toda la idea que formamos de nosotros mismos está basada en el nombre y la forma, y defendemos esa identidad al costo de nuestra vida. ¡Escondemos nuestra naturaleza original tras bambalinas y la olvidamos!  Después, como si fuera una vieja memoria, comenzamos a preguntarnos si esa visión nebulosa existe en realidad.

Las asociaciones que formamos basadas en la apariencia externa y las clasificaciones, limitan nuestra habilidad de actuar y las circunscribe a ciertos parámetros asociados con estas clasificaciones. Formamos grupos para afirmar esa apariencia única y especial (porque actuamos y nos parecemos a ellos).

O también podemos ser rechazados por otros grupos por nuestra forma de actuar o la apariencia que tenemos. Estos grupos generalmente resuelven la pregunta de ¿quién es el mejor grupo o el más fuerte?” con la guerra.

Al dividir el mundo entre buenos y malos, construimos el cielo y el infierno. En un mundo donde el enemigo de mi enemigo es mi amigo, sólo podemos esperar un resultado: infelicidad.

En algún momento cercano al primer día de tu vida alguien (padres, hospital, iglesia, escuela) comenzó a clasificarte. Te dieron sexo, estatura, nombre y categoría. A eso siguió una campaña publicitaria de condicionamiento de mente y corazón  para que pudieras tomar tu lugar apropiado en estas categorías. La cualidad ilimitada de tu existencia primordial se olvidó y el gozo se perdió en un esfuerzo para confinarte a la materialidad. El gozo que experimentaste como un bebé era inconsciente, como ese del sueño profundo. Como yoguis, podemos experimentar otra vez ese vasto punto de vista que tuvimos al nacer –pero de forma consciente.

“El desarrollo biológico va de la posibilidad interna a la actividad interna. Una vez que se lleva a cabo este plan, lo usamos para movernos de la reealidad externa y volver a los campos internos de la posibilidad…El plan B de la naturaleza es desarrollar en cada uno de nosotros la habilidad de actuar en el reino genérico interno del que surge el mundo externo, y esta es en sí la creación, el objetivo de nuestras vidas.” –Magical Child, to Magical Teen (De niño mágico a adolescente mágico), de Joseph Chilton Pearce.

Cuando la conciencia, la existencia y el gozo se fusionan, surge satchidananda. Las prácticas de yoga nos permiten desprogramar el cuerpo/mente para morar conscientemente en un estado de gozo, recordando y permaneciendo en comunión con el Ser.

-David Life, Abril 2015

Yoga Puebla